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Punto de reposición: cómo saber cuándo pedir

7 de agosto de 2026

Qué es el punto de reposición, cómo se calcula con un ejemplo en pesos, y los dos errores que lo vuelven inútil en una bodega real.

El punto de reposición —también llamado punto de reorden— es el nivel de stock que, al alcanzarse, dispara el pedido. No decide cuánto pedir. Decide cuándo.

La lógica es simple: cuando pides, el producto no llega el mismo día. Tienes que tener suficiente para aguantar hasta que llegue, más un colchón por si se vende más rápido de lo previsto o el proveedor demora más.

Punto de reposición = ( demanda diaria promedio × plazo de entrega ) + stock de seguridad

Un ejemplo

Sigamos con el producto de la guía del stock de seguridad: 40 unidades diarias promedio, proveedor de 9 días, colchón calculado de 59 unidades.

( 40 × 9 ) + 59 = 360 + 59 = 419 unidades

Cuando el stock de ese producto baja de 419 unidades, es hora de pedir. Ni antes —estarías inmovilizando plata sin necesidad— ni después.

Error 1: los días de cobertura fijos

La regla más común en una bodega chica es «que siempre haya un mes de stock». Es cómoda y trata a todos los productos como si fueran el mismo.

Un mes de cobertura de tu producto estrella, que se vende parejo todos los días, es probablemente demasiado. Un mes de cobertura de un producto que vende a saltos es probablemente muy poco, porque el salto no espera a fin de mes. La cobertura fija no distingue entre esos dos casos porque no mira la variabilidad — que es justamente lo único que importa para decidir el colchón.

Error 2: mirar la bodega y no la posición de inventario

Este es el que duplica pedidos, y es silencioso. Si comparas el punto de reposición contra lo que hay físicamente en la bodega, vas a pedir de nuevo un producto que ya pediste la semana pasada y todavía no llega.

Lo que se compara contra el punto de reposición no es el stock a mano, es la posición de inventario:

Posición de inventario = stock en bodega + pedidos enviados y no recibidos

Si llevas tus pedidos por WhatsApp o por correo y no quedan anotados en ninguna parte, esta resta no la puede hacer nadie — ni un sistema ni tú. Anotar la orden es lo que cierra el ciclo; marcar «recibida» viene después.

Cada cuánto lo revisas es parte del cálculo

Un punto de reposición supone que en el momento en que el stock cruza el umbral, tú te enteras. Si revisas el inventario todos los lunes, un producto que cruzó el umbral el martes se quedó seis días esperando a que alguien mirara — y esos seis días son plazo de entrega igual que los del proveedor, aunque el proveedor no tenga la culpa.

Hay dos formas de vivir con eso. La primera es revisar de forma continua, que es lo que hace un sistema cuando cada venta descuenta del stock: ahí el umbral funciona tal cual está calculado. La segunda es asumir la revisión periódica y sumarle al plazo de entrega el tiempo que puede pasar hasta la próxima mirada:

L efectivo = plazo del proveedor + días entre revisiones

Con el ejemplo de arriba y una revisión semanal, el plazo pasa de 9 a 16 días: la demanda a cubrir sube a 640 unidades, el colchón a 79, y el punto de reposición pasa de 419 a 719. Esas 300 unidades de diferencia no las causa el proveedor: las causa la frecuencia con la que miras. Es, de paso, la forma más barata de bajar inventario en muchas bodegas — mirar más seguido cuesta menos que comprar más colchón.

Los perecibles rompen la regla

Todo lo anterior supone que el producto espera en la bodega sin costo más allá de la plata inmovilizada. Con un perecible eso es falso: el colchón que la fórmula pide puede ser más grande que lo que alcanzas a vender antes del vencimiento, y entonces el «stock de seguridad» es merma con otro nombre.

Para esos productos el nivel sugerido tiene que tener un tope: nunca más de lo que vendes dentro de su vida útil. Es una resta que la fórmula clásica no hace y que hay que agregar aparte.

Y cuánto pedir cuando se dispara

El punto de reposición te dice el momento. La cantidad es otra decisión, con su propia fórmula: cuánto pedir, el lote económico.