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Cuánto pedir: el lote económico, explicado sin cálculo

7 de agosto de 2026

La fórmula del lote económico (EOQ) con un ejemplo en pesos chilenos, cómo estimar el costo de pedir y el de mantener, y dónde falla.

Cada vez que pides, pagas dos costos que tiran para lados opuestos. Pedir seguido significa poco inventario dormido, pero mucho trabajo administrativo, más fletes y más despachos. Pedir mucho de una vez significa lo contrario: un pedido al año, y una bodega llena de plata quieta.

El lote económico —EOQ, o fórmula de Wilson— es el punto donde esos dos costos suman lo menos posible.

Q = √( 2 × D × S / H )

D = demanda anual en unidades · S = costo de hacer UN pedido · H = costo de mantener UNA unidad un año

Los dos costos que nadie tiene anotados

S, el costo de pedir, es lo que te cuesta un pedido independiente de su tamaño: el tiempo de quien lo arma y lo revisa, el flete mínimo, la recepción, el papeleo. No es el precio de la mercadería. Casi nadie lo tiene medido; una estimación razonable sale de dividir el costo mensual de esas tareas por el número de pedidos que haces al mes.

H, el costo de mantener, es lo que te cuesta tener una unidad guardada un año: el costo financiero de esa plata detenida, el espacio, el seguro, la merma y la obsolescencia. Se estima como un porcentaje del valor del producto — en la práctica suele estar entre 15 % y 30 % anual, y con las tasas chilenas la parte financiera sola ya es buena parte de eso.

Los dos números son estimaciones y está bien que lo sean. La raíz cuadrada de la fórmula perdona bastante: equivocarte al doble en S mueve el lote solo un 41 %. Lo que no perdona es no tenerlos y pedir a ojo.

Un ejemplo

Un producto que vende 14.600 unidades al año (unas 40 diarias), que te cuesta $2.400, con un costo de pedido estimado en $45.000 y un costo de mantención del 25 % anual — o sea $600 por unidad al año.

Q = √( 2 × 14.600 × 45.000 / 600 ) = √2.190.000 ≈ 1.480 unidades

Son unos 10 pedidos al año, uno cada cinco semanas. Si hoy pides una vez al mes por costumbre, la fórmula te está diciendo que estás cerca y que no hay nada que arreglar. Ese resultado también es útil: la mitad del valor de calcularlo es descubrir dónde no vale la pena cambiar nada.

El defecto: la cola de los productos baratos y lentos

Acá está lo que casi ningún artículo sobre EOQ menciona, y que aparece apenas lo corres sobre un catálogo completo en vez de sobre un ejemplo.

La cobertura que resulta —cuántos días de venta cubre el lote— es proporcional a 1 dividido por la raíz de la demanda por el valor unitario. En productos de mucha rotación o caros, eso da lotes chicos y frecuentes, que es lo correcto. Pero en un producto barato y lento, el mismo cálculo dispara la cobertura a niveles absurdos: el costo de pedir se reparte entre tan pocas unidades que la fórmula concluye que conviene pedir para años.

Al medirlo sobre nuestro catálogo de referencia (3.630 productos de un mayorista real), la cola llegaba a 590 días de cobertura sugerida — año y medio de inventario para un solo producto. La fórmula no está equivocada: está optimizando exactamente lo que le pediste, y nunca le dijiste que el producto puede quedar obsoleto, que la bodega tiene un límite físico ni que esa plata tiene mejor uso.

El arreglo es un tope de cobertura sobre el lote: por mucho que la fórmula pida, no pedir más de lo que vendes en N días. El tope va sobre la cantidad, no sobre el momento del pedido — el punto de reposición no se toca.

Antes de calcular nada, ordena por importancia

Si tienes 800 productos, no vale la pena afinar los 800. La clasificación ABC dice lo mismo de siempre y sigue siendo cierta: alrededor del 20 % de tus productos concentra el 80 % de las ventas. Empieza por ese 20 %, donde cada punto porcentual de mejora es plata visible, y déjale al resto una regla simple.

Las tres piezas juntas

El stock de seguridad fija el colchón, el punto de reposición fija el momento, y el lote económico fija la cantidad. Las tres necesitan lo mismo para funcionar: el historial de lo que efectivamente vendiste, día por día y producto por producto.